Valentí Junyent

"Ésta ha de ser una época de ordenar cosas"

Lunes, 23 de Abril de 2012
Situada en el centro de Cataluña, marcando el límite entre el entorno industrial de la parte sur y el rural al norte, Manresa, la capital del Bages, es una de las ciudades más importantes del país. Y esto a pesar su relativa poca superficie (poco más de 40km2), y un número no muy elevado de habitantes: 76.500 habitantes. Pero tiene industria de tejidos, hilados, química y maquinaria, posee una gran historia, y goza, por su situación, de una privilegiada posición, y no sólo a nivel de comunicaciones. Hablamos hoy con su alcalde.
"Más que intentar levantar la economía, que no está evidentemente en nuestras manos, creo que ésta ha de ser una época de ordenar cosas, para dejar claro qué es lo que podemos y lo que no podemos hacer"
 
"Hemos de sumar esfuerzos entre la esfera pública y la privada, en el sentido de que la Administración pueda complementar aquellas iniciativas privadas, pero al mismo tiempo que facilite al máximo las cosas"
 
"Creo que las Diputaciones deberían dejar paso a las veguerías, pero es evidente que con el contexto económico que tenemos es difícil que el tema se pueda plantear, y más cuando las Diputaciones son las instituciones que más ayudan a los municipios"
¿Qué motivaciones tiene una persona que ha estudiado y se ha formado al margen de la política a querer dedicarse a ella?
Bueno, en realidad me vinieron a buscar. Fue Alexis Serra, que en aquel momento era jefe de la oposición y al mismo tiempo, un posible candidato para encabezar las listas. Para formar parte de su equipo fui compatibilizándolo con mi trabajo, entonces estaba en la ACB.
 
Le debieron ofrecer y aceptó
Al final, Alexis no pasó a ser el cabeza de lista así que empezó a hablarse de posibles alternativas. Yo de hecho, tenía la idea de presentarme pero en mi terreno, los deportes, pero la cosa fue a más, porque nadie quería encabezar la lista. Y pensé que si no lo hacía en aquel momento, habría perdido la oportunidad, así que decidí probar y aquí estoy.
 
Usted asumió una Alcaldía que llevaba muchos años de gobierno socialista y de tripartito. ¿Cómo vivió aquellos primeros momentos?
Bueno, yo diría que con unas sinergias propias de un período de dieciséis años de un modelo que no tengo intención ni de criticar ni de valorar. Pienso que los ciudadanos decidieron que era necesario un cambio y por eso salí elegido. Con la diferencia de que ahora nos hemos encontrado con una situación que todo el mundo sabe, es bastante delicada desde un punto de vista económico.
 
¿Y piensa que como alcalde puede hacer algo para generar nuevos puestos de trabajo y remontar la economía?
Esto es lo más preocupante, sin duda. Y más que intentar levantar la economía, que no está evidentemente en nuestras manos, creo que esta debe ser una época de ordenar, para dejar claro qué es lo que podemos y lo que no podemos hacer. Y si no hay una nueva ley de financiación de los entes locales, como se reclama desde hace tanto tiempo, pues lo que hace falta es salir adelante con los recursos de los que disponemos.
 
Pero está claro: habrá que priorizar
Naturalmente. Establecer cuáles son los recursos que tenemos, y a partir de aquí, saber cuáles son los servicios esenciales de la actividad municipal y cuáles son prescindibles. Somos una ciudad de setenta y cinco mil habitantes, con todo lo que conlleva. Así que intentaremos establecer qué podemos ofrecer como ciudad y qué no. Y lo que podamos asumir, lo haremos de la mejor manera posible.
 
¿Y en cuanto a generar trabajo?
Pues para generar puestos de trabajo el tema es más complejo, pero hay que esforzarse. Debemos sumar esfuerzos entre la esfera pública y la privada, en el sentido de que la Administración pueda complementar aquellas iniciativas privadas, pero al mismo tiempo que facilite al máximo las cosas.
 
Esto pasa evidentemente por todo un largo proceso que se origina en la formación. Aquí en Manresa van bien servidos en cuanto a la Universidad
Pensamos que ha habido un salto cualitativo en la formación de los ciudadanos de Manresa desde la Fundación Universitaria del Bages, que hará 25 años en el 2015. Este proyecto apoyado desde el inicio junto con la UPC que tiene aquí la Escuela Politécnica Superior de Minas, potencia al máximo la idea de que con nuestros esfuerzos y formación podemos conseguir elevar el nivel de la ciudad.
 
A raíz de ello, se constata que cada vez más ciudades que son capitales como Manresa, Terrassa o Vic tratan de luchar para liderar un cluster. ¿Ha pensado que el de Manresa quizá sea éste?
No estoy demasiado seguro. Nosotros tenemos el centro tecnológico, con cinco áreas de trabajo específicas. No está definida cuál es la que será prioritaria pero es evidente que todavía hay una cierta dependencia de la industria del automóvil, así como la textil, en la medida que se pueda recuperar, que ya empieza a haber un retorno de aquellas producciones que se habían hecho en China, o en países emergentes en aquel momento, y que aquí había tenido, como se sabe, mucha tradición.
 
Es una buena base
En el parque tecnológico hay también una posible zona para nuevas tecnologías. Por lo tanto tenemos estos dos edificios, el CTM y el espacio motor, que se han de vender. Y tenemos que crecer, en el sentido más de industria, pero también en otras facetas, como la turística, por ejemplo: tenemos margen de crecimiento en este sector porque la ciudad tiene una serie de potenciales de los que nos podemos sentir orgullosos.
 
Precisamente usted decía que hacía falta recuperar el orgullo de ser manresanos, en la campaña electoral
Es verdad. Pienso que tenemos que valorar la gente que tenemos aquí y dejar de mirar lo que no tenemos. El orgullo se recupera sobre aquellas cosas que tenemos, valorando la centralidad que tenemos, la catalanidad ... y en estos elementos es donde debemos poner énfasis en positivo. Y desde un punto de vista general pero también de ciudad: aquí tenemos muchos atractivos: la cueva de San Ignacio, la Catedral, las fiestas de la Feria Medieval o Mediterránea ...
 
¿Y cómo cree que se puede hacer para potenciar esto, para que el ciudadano sienta la necesidad de trabajar por la ciudad y que no se espere que las administraciones lo acabarán resolviendo todo?
Creo que esta tendencia se está invirtiendo, y está volviendo a la idea de que las Administraciones tenemos que encontrar la complicidad y el apoyo para hacer cosas. Pero es evidente que quien tiene que llegar debe ser la sociedad civil. La gente, debido a las dificultades que está pasando, está reinventándose. Es época, pues, de ir a buscar, y la Administración debe ser un facilitador de estas iniciativas y no poner trabas, claro.
 
Antes ha mencionado el tema de la capitalidad de Manresa. ¿Cómo ve el tema de la división del territorio, que ha sido un tema del que se ha hablado mucho últimamente?
Diría que Cataluña debe plantearse realmente cuáles deben ser sus organizaciones supramunicipales. A menudo las divisiones administrativas no coinciden con las reales y esto habría que tenerlo en cuenta.
 
Y órganos como los Consejos Comarcales o las Diputaciones, ¿qué trabajo tienen que hacer?
Creo que las Diputaciones deberían dejar paso a las veguerías, eso sería lo ideal, pero es evidente que con el contexto económico que tenemos es difícil que el tema se pueda plantear, y más cuando las Diputaciones son las instituciones que más ayudan a los municipios . En cuanto a los Consejos Comarcales, no tienen sentido si se van mancomunando servicios, como lo ocurrido con el tema de la gestión de residuos del Bages, en el que se han unido cerca de cincuenta municipios. Si se unen esfuerzos y se pueden ahorrar estructuras, mucho mejor.
 
¿Y qué piensa del Consejo de Gobierno Locales que se ha constituido recientemente?
Diría que mientras no tengan estructura profesional, pueden ser útiles. Pero en el momento en que se toman compromisos de gestión, es cuando empiezan los gastos fijos y se complica el tema.
 
Manresa pertenece a la Asociación de Municipios por la Independencia. Usted apuesta por la Independencia?
Mire, yo no era independentista, pero he evolucionado después de muchos años de dar vueltas por España por mi trabajo. En este contexto llegas a la conclusión de que no hay manera de que nos puedan entender. No es fácil conseguir que asuman que tenemos una especificidad. Y ahora tenemos que ir a por todas.